
Esta vez, con la presencia de autoridades nacionales, departamentales y del Movimiento de Erradicación de Vivienda Insalubre Rural (MEVIR) se entregaron, -ampliando la cantidad de planes existentes en la segunda ciudad de Durazno-, 44 viviendas nucleadas más otras 9 en donde cada vecino aportó el terreno. La obra se levantó en Rivera y Constitución.
El presidente de MEVIR, el nacionalista y arquitecto Juan Pablo Delgado, aprovechó para señalar que, al final del periodo, se habrán construido 5 mil viviendas. Habrá que verificar, si ese número no fue mordido por los recortes.
La ciudad de Sarandí del Yi, mucho de sus vecinos -localidad donde también se desarrolla el movimiento cooperativo-, llegan a una solución habitacional, lo cual reconforta, sabiendo que el acceso y permanencia es un derecho humano y que se precisan más recursos para abatir el déficit y, por otra parte, dejar de seguir estirando la trama urbana y expulsando gente a las periferias.

MEVIR, que al cambiar las condiciones de acceso al programa restringió universo. Por ejemplo, los trabajadores de dicha institución hablan de “una serie de retrocesos”; uno de ellos intervenir en territorios donde la demanda es baja, caso concreto en Independencia, Florida. Para ello se ignoran “acumulados técnicos, investigaciones previas y dinámicas territoriales”. Se dio el caso de Cuaró (Artigas) donde se construyó habiendo viviendas del movimiento, vacías. La política de reclute de funcionarios técnicos se hace de manera clientelar, funcionando a full la recomendación y para incorporar obreros se despliega, en los diferentes territorios (generalmente con problemas de empleo) el dedo índice del caudillo local. El desastre, a juicio de los funcionarios, es total. No obstante, para los sarandiyenses agraciados, es una muy buena noticia.






