
Desde sus inicios la política de colonización en Uruguay tuvo sus detractores; particularmente las gremiales del campo (Asociación rural, por ejemplo) y el herrerismo. Son feroces opositores, desde aquella época (1947), hasta el presente.
El libro Pensamiento y Acción sobre Luis Batlle Berres, selección y notas de Santiago I. Rompani, Editorial Alfa, Montevideo, 1965, da cuenta del posicionamiento de aquel dirigente colorado. Allí se expone el discurso de asunción presidencial el 14 de agosto de 1947.
Más allá que Batlle Berres no propiciaba la compra de las mejores tierras por parte del Estado, manifestaba que “al amparo de esta ansiada ley, veremos levantarse a lo largo de toda la campaña pequeñas y hermosas granjas, donde el trabajador realce su tarea cantando, satisfecho de la labor diaria.

El actual gobierno se propuso adquirir 25 mil hectáreas destinadas a colonización para entregar a jóvenes, mujeres y tamberos. Los mismos sectores que se opusieron a la creación batllista del INC, son los mismo que hoy impugnan las políticas de las actuales autoridades del Instituto. Hoy es lo mismo que ayer.






