
Los proyectos presupuestales de las Intendencias están a consideración de las respectivas Juntas Departamentales. Las de Maldonado y Rivera ya aprobaron la solicitud presentada por sus Ejecutivos. En el caso de Maldonado, -que crece en población por la migración interna, y hoy tiene 217 mil habitantes-, distribuye un 35% en el rubro cero (salarios), otro 39% en gastos de funcionamiento y un 12% en inversión. Esta Comuna presenta un fortísimo endeudamiento dejado por Enrique Antía.
En varios casos, (Durazno, Maldonado) los gobiernos departamentales pidieron aportes a la oposición; hay que ver cuánto de lo propuesto se toma en cuenta.
En general, es válido manifestar tres/cuatro cuestiones sobre las respectivas gestiones.
Casi todas las Intendencias tienen fuertes déficits financieros; hace rato que se ocupan de cosas que van más allá del clásico ABC (encargarse del Alumbrado, recoger la Basura y arreglar las Calles); no disponen (con excepción) de cartera de tierra (formidable herramienta de planificación) aunque escriban documentos y hablen de cooperativismo y sea fundamental las remesas que llegan del gobierno nacional.
Un caso paradigmático es Colonia quien, mientras habilitó un proyecto expulsor de población y de especulación del suelo (Más Colonia), ha sido reacia a entregar tierras a cooperativas de vivienda.

En Flores pasa algo curioso. Su Junta Departamental dispone de una comisión sobre cartera de tierra; durante el periodo pasado nunca fue convocada pese a las solicitudes realizadas por ediles de la oposición. Lo curioso del caso es que debe ser citada por el intendente; en el pasado Fernando Echeverría no tuvo interés en hacerlo.
Falta comprensión y empuje de la gente, para que los intendentes entiendan que los terrenos deben estar en lugares consolidados (esto es con todos los servicios y adecuado equipamiento territorial) y no en las periferias, situación que obliga a costosas inversiones y ampliación irracional de la ciudad, etc.
En Paysandú, -donde no existe cartera de tierra-, pese al desarrollo histórico del cooperativismo y su presencia gremial y que la Intendencia menciona consuetudinariamente a esta herramienta en cuanto documento elabore (tal el caso del proyecto presupuestal a consideración de la Junta), existe un terreno en un lugar central de la ciudad (INDHAR) que está criando ratas y mugre… La Intendencia bien que podría generar un proceso de expropiación y confeccionar un proyecto de urbanización de consuno con el MVOT. Durante la campaña electoral de cara a las departamentales el ex intendente y actual vicepresidente de OSE, Guillermo Caraballo, elaboró una propuesta de urbanización bastante completa, incluyendo proyecto, costos, etc, para dicho predio. El mismo ocupa una manzana en una zona central de la ciudad, bien equipada y con espacios públicos, en cercanías de la terminal de ómnibus, Estadio Artigas y centros de salud.
En la capital departamental sanducera está en proceso el proyecto en la ex textil Paylana; un notable cambio de paradigma que incluyó colaboración interinstitucional (Intendencia-MVOT-ANV, Federaciones e Institutos de asistencia técnica), ocupando un lugar vacante, servido, instalando 300 familias en 8 edificios cooperativos, además de jubilados, un CAIF y otros servicios.

No es lo mismo chiflar que comer gofio.
Buena parte de las intendencias asignan tierras a las cooperativas y a otras iniciativas y han entendido, -en su mayoría fueron intendentes del PN-, el valor “per se” del cooperativismo de vivienda que involucra miles de personas y mueve localidades y economías. Tierra que luego es paga por cada colectivo; aquí no hay regalo ni dádiva. Pero la asignación se hace, básicamente, en lugares alejados de los servicios; lo que enlentece los procesos de acceso a la vivienda y determina la extensión de las ciudades (dispersión urbana) en forma irracional y con altos costos. Bien valen ejemplos en Durazno u otros Departamentos. Lo peor es que a veces, la gentrificación cala hondo y se asume con naturalidad.
El desarrollo (organizado) del sistema cooperativo de vivienda ha determinado, progresivamente, que las Intendencias comenzaran a entender las bondades de esta construcción de hábitat, valores y acceso a la vivienda. Uno de los que comprendió el asunto fue Guillermo Besozzi, por cuarta vez intendente de Soriano. En aquel Departamento hay un vínculo fluido con el movimiento cooperativo; ello ha sido clave para la extensión del mismo fuera de Mercedes y estar presente en Agraciada, Palmita, Rodó, Dolores y Cardona. A su manera, allí hay presencia institucional de FUCVAM, y ello gravita. Otro cambio de mirada se generó en las administraciones maragatas, pos Juan Antonio Chiruchi o en Río Negro en las últimas administraciones de Omar Lafluf. La presencia del FA en la alternancia administrativa, contribuyó al cambio de mirada.

Habría que trabajar desde varios lugares para que, -exceptuando Montevideo, pionera en la materia desde la gestión del extinto intendente, luego presidente, Tabaré Vázquez-, las Intendencias concreten carteras departamentales de tierra. Ello implica estudio de la Junta, habilitación de la participación gremial, y aprobación del mencionado instrumento. En las mesas de diálogo entre el MVOT, Federaciones e Institutos de asistencia técnica se habló de la necesidad de “jerarquizar los terrenos públicos”; en buen romance, potenciar carteras de tierra a lo largo y ancho del país. El MVOT tiene una escuálida cartera que, desde su gestación, entregó unos 25/30 terrenos en todo el país.






