
El movimiento Palestine Action, –fundado por Huda Ammori y Richard Barnard, en el 2020-, se propuso sabotear fábricas de armas británicas que abastecen al Estado de Israel para reprimir los palestinos.
Desde su nacimiento se propusieron realizar acciones directas, haciendo foco en Elbit Systems; gigante industrial que fabrica drones de vigilancia y de combate. Estos aparatos los ponen a prueba con los palestinos y luego los comercializan.
En una de las tantas acciones directas, la organización dejó en ridículo a la Royal Air Force; al norte de Londres (Brize Norte) penetrando en una base y con pintura, -cuatro activistas-, dañaron los motores de dos aviones cisternas. Como se imaginará el lector, los militantes sufrieron persecución, vigilancias y encarcelamiento.+

En junio del año pasado, Yvette Cooper, ministra del Interior informó al Parlamento que, en aplicación de la ley antiterrorista, pediría la prohibición de la organización. Cosa que aconteció. Ahora, por el hecho de portar algún distintivo de la organización, uno puede ser acusado de atentar contra la democracia y ser objeto de persecución penal. Desde julio del año pasado, más de 2.700 ciudadanos han sido detenidos por desplegar acciones en defensa de Palestine Action.
Por estos días, -sin que tenga difusión por los medios hegemónicos-, de los treinta activistas que, encarcelados esperan juicio, posiblemente el año que viene, ocho realizan huelga de hambre. Piden que se revoque la prohibición de Palestine Action. Por razones sanitarios en la huelga quedan seis. Esto sucede, sin mayor difusión en la democrática Inglaterra; eso sí el gobierno lo hace con toda la flema inglesa.




