
Un artículo del periodista Chistophe Ventura aparecido en la edición de julio de Le Monde Diplomatique (Uruguay) bajo el titulo “Tiempo de procónsules” señala, en su copete, que “hace no mucho tiempo, EE. UU, tenía que apoyar golpes de estado militares para doblegar a una América Latina rebelde. Hoy, el debilitamiento de la izquierda y el avance del narcotráfico impulsan la expansión de una extrema derecha en toda la región. Al igual que los generales con anteojos negros de ayer, este movimiento se ajusta a los objetivos de la Casa Blanca en su “patio trasero”.
Tras un extenso análisis, Ventura comenta que “si bien América Latina le debe importantes progresos sociales y democráticos, la izquierda no logró transformar de modo duradero las estructuras económicas y sociales que desde siempre alimentan las desigualdades y la pobreza. Su estrategia, basada en un mayor reparto de las riquezas a partir del aumento de la renta generada por la exportación de recursos naturales, se agotó”.

Concluyendo que “el batallón de “proncónsules” de Trump tal vez no sea tan poderoso como él podría esperar. En los hechos, ninguno, salvo el presidente salvadoreño, obtuvo por sí solo la mayoría durante su elección. Algunos son minoritarios en el seno de sus congresos. Se impusieron gracias a alianzas con otras derechas radicales, las derechas tradicionales y la centroderecha, y el arrastre de votos que se oponen al adversario de izquierda en competencia”.





