
En la Argentina devastada por el “experimento Milei” un pequeño sector aumentó su riqueza y pone fuera del país esa bonanza; al tiempo que millones compran alimentos por unidad: una papa, una cebolla, una banana, un huevo.
En Brasil, en año electoral, un 38% de la juventud se identifica con la derecha; se pegan un cadenazo en los dientes. Es como darle la soga al ahorcador. Solo un 18% dice simpatizar con la izquierda. Este sector sufre la incertidumbre de la época y la falta de trabajo. Las iglesias tienen un enorme poder en Brasil.
Es un panorama complejísimo, el gobierno uruguayo está en una encrucijada: como mantener la macroeconomía ordenada y, al mismo tiempo, generar trabajo y atender los sectores históricamente postergados. Tiene que hacer opciones e ir a buscar los recursos donde están.






