
En este momento, el movimiento cooperativo construye 5.288 viviendas en todo el país, demostrando que no es necesario tener patrones; si responsabilidad, buena administración y apoyo técnico.
No hay quien construya en el país lo que construye el movimiento, administrando millones de dólares, coordinando comisiones, equipos técnicos, articulación con el Estado, militando en sus Federaciones.
Con un, desde siempre, destacadísimo rol de las mujeres que tienen muy internalizado el tema de la vivienda. Con esfuerzo todos llegan. Por ello es interesante observar como el cooperativismo, en el interior, salta de las capitales a ciudades intermedias o pequeñas localidades. Valen los ejemplos, de Chuy, Piriápolis, Salinas, Ecilda Paullier, Rodó, Sarandí del Yi, José P Varela, Vichadero, Paso de los Toros, Quebracho, Young, Juan Luis Lacaze, Rosario, Bella Unión, Sarandí Grande, etc.












