
En su visita a China, el presidente de los EE.UU, Donald Trump, no paró de elogiar a Xi Jinping. Con claridad el premier chino “advirtió sobre posibles enfrentamientos e incluso conflictos con EE.UU por causa de Taiwán. En las declaraciones publicadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores chino después de la reunión, Xi dijo que Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”. Xi habló de un futuro compartido entre ambos paises, “pero al mismo tiempo advirtió que no gestionar adecuadamente este vínculo crearía una situación muy peligrosa”. Pekín aspira que EE.UU reduzca su apoyo a Taiwan. Xi definió la “unificación” con Taiwán como una prioridad fundamental de su legado y no descartó el uso de la fuerza para lograr ese objetivo.
Trump, manifestó que China “no va a entregar equipo militar” a Irán. “Es una declaración importante”, afirmó; y agregó que Xi le había dicho eso “con firmeza”. “Pero al mismo tiempo, dijo que compran gran parte de su petróleo allí y que les gustaría seguir haciéndolo. Le gustaría que se abriera el estrecho de Ormuz”.

Hay otros temas que generan tensiones, “desde las restricciones tecnológicas estadounidenses, -que China ve como un intento de frenar su desarrollo-, a la capacidad de China de ejercer presión con la limitación de exportaciones de tierras raras y otros minerales críticos para la industria estadounidense”.
Todo esto no fue óbice, dicen las crónicas, para que las delegaciones compartieron “un banquete en el Gran Salón del Pueblo en Pekín. Ambos mandatarios destacaron su relación como la más trascendente del mundo”.
“¿Podemos velar por el bienestar de nuestros respectivos pueblos y el futuro compartido de la humanidad, trabajando juntos para construir un futuro brillante para nuestra relación bilateral?”, dijo Xi, e ir a una “coexistencia pacífica”.





