
El fin de semana anterior, después de 21 horas de negociaciones en Islamabad, capital de Pakistán, las delegaciones de Estados Unidos e Irán no llegaron a ningún acuerdo. La representación estadunidense, encabezada por el vicepresidente J. D. Vance, afirmó que el fracaso era una mala noticia… para Teherán. Y horas después, el presidente Donald Trump ordenó el bloqueo naval total de la entrada del estrecho de Ormuz. A su vez, la madrugada del domingo, la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) le recordó a Estados Unidos que Irán “tiene plena autoridad sobre la gestión inteligente” de esa vía marítima y cualquier intento por parte de buques militares de pasar por allí sería tratado con severidad.
Iniciaba otra prueba de resistencia que sigue hasta el momento actual. El cierre del estrecho de Ormuz no es sólo un problema económico, sino militar y estratégico. Además, involucra a otros actores, no solo a Estados Unidos e Irán. Particularmente, a China.
Presiones sin resultados
De acuerdo con las crónicas sobre la reunión en Islamabad, los documentos de negociación que llevaron los estadunidenses eran solo unos pocos folios, llenos de cláusulas generales, mientras que en los archivos del equipo iraní había datos detallados y borradores de acuerdos. Solo las explicaciones técnicas sobre la seguridad de las instalaciones nucleares sumaban más de 120 páginas. El grado de solidez en la preparación era evidente a simple vista: cualquiera pudo ver quién quería realmente llegar a un resultado positivo.
Aunque no se han revelado detalles de las conversaciones, es obvio que el ultimátum y las presiones de Trump no dieron los resultados esperados. Según Vance, Irán no aceptó los términos propuestos por Washington, que comprendían algunas de sus “líneas rojas”. Dijo: “Necesitamos ver un compromiso afirmativo de que no buscarán un arma nuclear ni las herramientas que les permitan lograr rápidamente un arma nuclear”. Esa era, absolutamente, la agenda israelí. No era, de ninguna manera, una agenda de negociación. Y de ser así, quedaba muy claro quién estaba al mando. Y no era Trump, era Netanyahu. Como dijo Alastair Crooke en su entrevista con Andrew Napolitano, Trump ha creado un pantano del que no tiene salida real, a menos que deje a Netanyahu solo.
“Punto muerto”
No obstante, todo indica que el “punto muerto” en las conversaciones no se debió al tema nuclear. Esa es la gran cortina de humo. En apariencia, el principal escollo tuvo que ver con el control de facto que ejerce Irán sobre el estrecho de Ormuz y su intención de cobrar un peaje y abonar su carga en yuanes a los buques que lo atraviesan. Aunque ese es otro de los faroles de Trump, como bien saben los iraníes. ¿Van a abordar la Armada de EU un barco de bandera y propiedad china? Sería un acto de guerra. ¿Se atreverá EU a cerrar el paso a un petrolero chino a costa de anticipar en Ormuz lo que puede ocurrir en Taiwán?
Al parecer, la capacidad de Trump para sostener la situación en un limbo es mucho más corta que la capacidad de Irán para mantener su resiliencia. Lo único que puede hacer Trump es amenazar con más acciones militares o bombardeos. En ese mar de incertidumbres, siguen los escarceos de uno y otro lado.
La llave de Teherán
Así, el jefe de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, afirmó que el estrecho solo se abrirá con la autorización de Teherán y rechazó que decisiones de ese tipo se tomen a través de mensajes en redes sociales. En implícita alusión a Trump, escribió Azizi en su cuenta de X: “El estrecho de Ormuz solo se abre con el permiso de Irán, ¡no con publicaciones virtuales!”
El mismo sábado, mientras ambos países negocian la paz en Pakistán, el Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CentCom) había iniciado otra fase de la guerra psicológica. Anunció el supuesto despliegue de dos destructores de EU en el estrecho de Ormuz para retirar minas colocadas por la República Islámica durante la guerra. La versión fue desmentida por Irán. A su vez, una fuente cercana al equipo negociador iraní, dijo a la agencia Fars que la parte estadunidense buscaba una excusa para retirarse de la mesa de pláticas. “Parece que necesitaban conversaciones para recuperar su presencia en la arena internacional y no estaban dispuestos a bajar sus expectativas a pesar de su derrota en la guerra con Irán”.

Defender logros alcanzados
Según la agencia de noticias iraní, Estados Unidos pretendía conseguir fácilmente en negociaciones lo que no logró en 40 días de guerra, “con planes como seguros para buques, escoltas para petroleros y otras ideas militares y económicas”. Pero “la delegación iraní está decidida a proteger los logros alcanzados sobre el terreno”, añadió.
Según el exnegociador del Departamento de Estado, Aaron David Miller, Irán dispone actualmente de más cartas favorables que Washington en el proceso negociador. En declaraciones a CNN, Miller subrayó que Teherán “no tiene prisa por hacer concesiones” y avanza según un calendario más lento que el de Estados Unidos. Afirmó que Irán mantiene capacidades clave, incluido uranio altamente enriquecido, así como control operativo sobre el Estrecho de Ormuz, lo que refuerza su posición en las conversaciones. Asimismo, dijo que Irán ha demostrado capacidad para resistir la presión militar, destacando que el sistema interno “resistió” durante el conflicto reciente. Miller estimó que Teherán estaría dispuesto a asumir el riesgo de una reanudación de ataques por parte de Estados Unidos e Israel antes que abandonar las negociaciones sin resultados concretos.
Bloqueo
En ese contexto, el domingo, el Mando Central de EU (CentCom) anunció en un comunicado que sus fuerzas comenzarían a implementar un bloqueo a todo el tráfico marítimo que entre y salga de los puertos iraníes el lunes 13 de abril a las 10:00 a. m. (hora del este), de conformidad con la proclamación del presidente Trump. “El bloqueo se aplicará de manera imparcial a los buques de todas las naciones que entren o salgan de los puertos y zonas costeras iraníes, incluidos todos los puertos iraníes en el golfo Pérsico y el golfo de Omán. Las fuerzas del CentCom no impedirán la libertad de navegación de los buques que transiten por el estrecho de Ormuz hacia y desde puertos no iraníes, añadía el anuncio.
A su vez, la Marina de los Cuerpos de Guardia Revolucionaria Islámica iraní respondió que el acercamiento de buques de guerra al estrecho de Ormuz “bajo cualquier pretexto o nombre” sería considerado una violación del alto el fuego. Y sentenció: “La Armada de la rama militar promete actuar con firmeza contra esos infractores”.
El miércoles 15, el petrolero iraní Aleeshya cruzó con éxito el estrecho de Ormuz a pesar de las amenazas de EU. De acuerdo con la agencia iraní Tasmín, el buque cisterna, sujeto a sanciones y cargado de petróleo crudo, pasó por el canal entre las islas de Hormuz y Larak sin encontrar obstáculos significativos. La agencia añadió que el Aleeshya es el tercer petrolero iraní que cruza con éxito la vía marítima desde que Trump anunciara la imposición del bloqueo naval.
Advierte Pekin
El lunes 13, un día después de que entrara en vigor el supuesto bloqueo estadunidense de los puertos iraníes. el ministro de Defensa chino, el almirante Dong Jun, advirtió públicamente a Washington que no interfiriera en las relaciones comerciales y energéticas de Pekín con Teherán. “Nuestros buques entran y salen de las aguas del estrecho de Ormuz. Tenemos acuerdos comerciales y energéticos con Irán. Los respetaremos y esperamos que nadie interfiera en nuestros asuntos”, declaró Dong Jun en un comunicado. En paralelo, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino calificó el bloqueo naval estadunidense contra Irán como una escalada que afecta la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz, y lo consideró un acto “peligroso e irresponsable”.
Un día después, durante una reunión en Beijing con el príncipe heredero de Abu Dabi, Khalid bin Mohammad Al Nahyan, el presidente de China, Xi Jinping, comentó: “No debemos permitir que el mundo vuelva a la ley de la selva”. Y presentó cuatro propuestas para mantener la paz en Medio Oriente. Las iniciativas incluyeron la adhesión al principio de coexistencia pacífica, respeto a la soberanía de los Estados, fortalecimiento del derecho internacional y coordinación entre desarrollo y seguridad.
Artículo aparecido en periódico digital Mate Amargo (Extracto de un extenso artículo)
Carlos Fazio – Escritor, periodista y académico uruguayo re sidente en México. Doctor Honoris Causa de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Autor de diversos libros y publicaciones. Miembro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (Capítulo México)





