
El hábitat es mucho más que una vivienda. Es el lugar donde transcurre la vida cotidiana, donde se construyen vínculos, se accede a servicios y oportunidades y se desarrollan las comunidades.
Trabajar por un hábitat adecuado implica también trabajar por una ciudad más integrada, accesible y con mejores condiciones para todas las personas.
El primer lunes de octubre se celebra el Día Mundial del Hábitat, una fecha promovida por Naciones Unidas para reflexionar sobre la situación de nuestras ciudades y sobre el derecho de todas las personas a contar con una vivienda adecuada y un entorno urbano que permita desarrollar una vida digna. En 2026, el eje propuesto por ONU-Hábitat es justamente “Vivienda adecuada para todas las personas”, poniendo el foco en la necesidad de avanzar hacia soluciones habitacionales seguras, accesibles y adecuadas.
En Montevideo, este desafío forma parte de una política que entiende el acceso al suelo y a la vivienda como parte del derecho a la ciudad. Desde la Intendencia se desarrollan distintas líneas de trabajo que buscan abordar las múltiples dimensiones del hábitat: el acceso al suelo urbano, la producción y mejora de viviendas, la regularización de barrios, la relocalización de familias que viven en situaciones de riesgo, la recuperación de inmuebles y la mejora de los entornos urbanos.

El suelo como punto de partida
Una de las herramientas centrales de esta política es la Cartera de Tierras para Vivienda, creada en 1991. A través de ella, la Intendencia gestiona terrenos y fincas destinados, entre otros fines, a cooperativas de vivienda, procesos de realojo y otras soluciones habitacionales.
En los últimos años, la política de tierras ha puesto especial énfasis en promover la localización de viviendas en áreas centrales e intermedias de Montevideo. Esta estrategia busca aprovechar las infraestructuras y servicios existentes, fortalecer los barrios y favorecer un acceso más equitativo a las oportunidades que ofrece la ciudad.
El trabajo con las cooperativas de vivienda constituye una parte importante de este proceso. La articulación entre la Intendencia, las organizaciones cooperativas y otros actores permite generar nuevas viviendas y, al mismo tiempo, contribuir a la construcción colectiva de la ciudad.
Cartera de Tierras entregó más de 340 padrones
El hábitat también se construye allí donde las condiciones urbanas y habitacionales requieren transformaciones más profundas.
La Intendencia participa en procesos de regularización de asentamientos, en coordinación con organismos nacionales y otros actores. Estas intervenciones incluyen infraestructura urbana, saneamiento, espacios públicos, regularización de la propiedad y, cuando es necesario, soluciones habitacionales para las familias que deben relocalizarse.
El objetivo no es solamente transformar las condiciones físicas de un territorio, sino acompañar procesos que permitan una mayor integración a la ciudad. El barrio es entendido como un espacio donde se articulan vivienda, infraestructura, servicios, espacios públicos, relaciones comunitarias y acceso a oportunidades.

En Montevideo: 66 asentamientos
Los procesos de relocalización forman parte de una política que procura mejorar las condiciones de vida de quienes viven en terrenos inundables, contaminados o afectados por otras situaciones de riesgo. Pero también permiten recuperar espacios para otros usos urbanos y ambientales, integrándolos nuevamente a la ciudad.
Montevideo, en acuerdo con el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial, ha relocalizado a la fecha 30 asentamientos y actualmente trabaja para la relocalización de otros 7.
En paralelo, la recuperación de inmuebles abandonados o deteriorados constituye otra herramienta para ampliar las posibilidades de acceso a la vivienda y, al mismo tiempo, mejorar sectores de la ciudad. A través del programa Fincas Recuperadas, inmuebles de áreas centrales pueden reincorporarse a la Cartera de Tierras y destinarse a usos habitacionales, sociales o culturales.
Prevenir y mitigar las situaciones de precariedad
La política de mitigación urbana en asentamientos y áreas precarias busca intervenir de manera temprana frente a situaciones que pueden profundizar las condiciones de vulnerabilidad urbana y habitacional. A través de acciones de mejora, infraestructura y atención de situaciones críticas, se procura prevenir el crecimiento y la consolidación de nuevas situaciones de precariedad, complementando las estrategias de regularización y relocalización.
La Intendencia de Montevideo desarrolla programas específicos orientados a la mitigación urbana desde el año 2017, habiendo intervenido desde entonces en 66 asentamientos y actualmente se encuentra trabajando en otros 13.

Conocer el territorio para construir mejores políticas
Contar con información actualizada, confiable y abierta es también una herramienta fundamental para las políticas de hábitat. En este sentido, la Intendencia de Montevideo cuenta desde el año 2017 con el Observatorio de Asentamientos, a través del cual se contribuye a conocer y monitorear las situaciones de precariedad urbana de Montevideo, generando información que permite orientar prioridades y mejorar la toma de decisiones.
A su vez, la Unidad de gestión de acceso al suelo urbano constituye un espacio estratégico para identificar oportunidades y desarrollar herramientas que amplíen las posibilidades de acceso al suelo y contribuyan a un desarrollo urbano más integrado.
Una tarea que se construye en conjunto
Las políticas de hábitat requieren articulación. La escala y la complejidad de los desafíos urbanos hacen necesario el trabajo conjunto entre la Intendencia, el Gobierno Nacional, los municipios, las organizaciones sociales, las cooperativas, las comunidades y otros actores vinculados a la construcción de la ciudad.
En ese marco, recientemente la Intendencia y el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial acordaron dar continuidad a los procesos de regularización y relocalización de asentamientos, incorporar nuevos proyectos y desarrollar acciones de prevención y atención de situaciones de emergencia en asentamientos y áreas precarias.

Conmemorar el Día Mundial del Hábitat es, entonces, una oportunidad para reconocer una tarea que se desarrolla todos los días en Montevideo: trabajar para que más personas puedan acceder a una vivienda adecuada, pero también para que esa vivienda forme parte de una ciudad con servicios, infraestructura, espacios públicos, oportunidades y redes que hagan posible una vida digna.
Porque construir hábitat es también construir ciudad. Y construir ciudad es una tarea colectiva.






