
Una agrupación integrada por más de 200 personas cuestiona que el gobierno haya definido los corredores BRT (bus rapid transit), antes de analizar sus impactos territoriales y reclama una planificación que integre transporte, vivienda y desarrollo urbano.
No hay proyecto integral
El Foro Ciudadano por la Movilidad Metropolitana (FCMM) reúne un grupo de unas 200 personas que impugnan la reforma del sistema de transporte metropolitano.
En un comunicado librado el 12 de octubre sostienen que las obras proyectadas “no responden a un proyecto integral que tome como base la planificación territorial existente”.
Afirman que primero se definieron los corredores y los ómnibus BRT “a los efectos de validar la propuesta”, que “costará entre 575 millones y 1.000 millones de dólares”.
“Gastar cientos de millones de dólares”
En el mencionado comunicado manifiestan que “la nueva Agencia del Sistema de Transporte Metropolitano ha decidido que la prioridad para la movilidad metropolitana será gastar cientos de millones de dólares en dos corredores para buses BRT, para que ‘la gente gane tiempo de vida’. Un 25% de la población metropolitana -cercana a los dos corredores- podría ahorrar algunos minutos en los tiempos de viaje entre Zonamerica o Ciudad de la Costa y el Centro; el restante 75% de los habitantes que dependen del transporte colectivo deberá esperar 15 años, como señalan las autoridades, o tener la suerte de que se les adjudique uno de los buses ‘que sobren’ de los corredores”.

Creen que, “antes de avanzar, es necesario demostrar qué problemas resuelve la propuesta, a quiénes beneficia y cómo se integra en una política de movilidad metropolitana. Si esas respuestas no están claras, detener su avance para revisar y reformular la propuesta sería una decisión responsable”.
El FCCM denuncia que la propuesta no prevé medidas de mitigación del impacto y que no fueron consultados organismos relevantes, como el MVOT; menos la gente u organizaciones. Todo estructurado en forma vertical.
Empiezan al revés
La arquitecta Alicia Artigas, integrante del Foro es una de sus voceras. Dijo, en el semanario Búsqueda (22.10.26) que “se están tomando las decisiones en el orden equivocado”. “Señaló que en vez de empezar por ver qué área metropolitana se busca tener, cómo va a aumentar la población, cómo se va a desplazar y cuáles son los posibles escenarios futuros, para a partir de ahí tomar decisiones sobre los distintos componentes del área urbana, desde el gobierno empezaron por una infraestructura”.
Y esta “impacta muchísimo en el territorio. Si haces una ruta y disminuyen los tiempos de viaje, eso se capitaliza de alguna manera en el valor de las propiedades, lo que después provoca, por ejemplo, movimientos de población”.
Artigas contó a la periodista Lucía Cubero, de Búsqueda, “que dos días después de publicar el comunicado una delegación del Foro se reunió por primera vez con integrantes de la nueva Agencia del Sistema de Transporte Metropolitano”, en la que participaron representantes de los Ministerios de Economía y Transporte, y de la Intendencia de Montevideo. No participaron San José y Canelones.

Cuestión de idiomas
“La impresión que nos quedó es que hablamos en dos idiomas diferentes. Porque nosotros estamos hablando de una cosa compleja como el sistema metropolitano y la vivienda, la población, las consecuencias en las infraestructuras, lo caro que sale ampliar la mancha urbana. Y los técnicos de la agencia están enfocados en el sistema de transporte colectivo, nada más. De toda la complejidad de la ciudad ellos están enfocados en los ómnibus”, criticó.
Los problemas vendrán después
Para Artigas el proyecto de reforma no contempla otros modos de transporte, no ven “la movilidad en su conjunto” vinculada a los espacios públicos y a los servicios de infraestructura ya instalados en las zonas urbanas más centrales de Montevideo.
“Tienen una forma de razonar que es absolutamente correcta, pero partiendo de la base que el problema es que se venden pocos boletos. El enfoque es la venta de boletos y no es el espacio público”, cuestionó.

Esta mirada, sesgada, no integral van a generar problemas que “se van a ver después”. Además, no se evaluó “el impacto que puede tener la modificación del tránsito, la construcción de los BRT, y las paradas en los valores patrimoniales que se ubican hoy en el Centro”.
La arquitecta subrayo desde Búsqueda que “en otras ciudades se hace urbanismo orientado al transporte: hay diseños de corredores con operaciones en cada terminal o en cada punto de transbordo, las estaciones de metro o de buses son zonas que empiezan a concentrar población. Y esas son cuestiones ideales para impulsar políticas de vivienda que coincidan con el transporte, o al revés. No se puede pensar en una cosa sola porque al final es un gasto para el Estado que en el momento no está contabilizado, pero va a aparecer después. Queremos que las cosas se hagan al derecho y que no tengamos otro corredor Garzón más grande”, cerró.
Ni un paso atrás: primeras licitaciones
Cubero escribió que “días atrás, la ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry, dijo en el programa Arriba gente que el diseño de la reforma “está prácticamente terminado” y que las primeras licitaciones se proyectan para el primer trimestre de 2027. Sin embargo, resta definir aspectos claves del proyecto, como el financiamiento a largo plazo y la reorganización de recorridos de las empresas de transporte”.






