
La doctora Gabriela Fossatti que, en su calidad de fiscal, llevó a cabo el denominado caso Astesiano a pocos meses de dejar su cargo se sumó, sin muchos pruritos, al Partido Nacional (PN); sector de la precandidata Laura Raffo. Al sumarse a dicho sector, notoriamente herrerista, la doctora dijo sentirse wilsonista y que la une a la economista un “feminismo sano”. Entre los mutuos elogios, discurrió la incorporación. Estoy “emocionada” dijo Gabriela. Fossatti, que durante años trabajó de Fiscal, cerró el mentado caso Astesiano; -funcionario que delinquía desde Torre Ejecutiva siendo jefe de la Seguridad presidencial y hombre de confianza del inquilino de Torre Ejecutiva, Lacalle Pou Herrera Brito del Pino-, con un juicio abreviado. Por el mismo, Alejandro Astesiano fue condenado por asociación para delinquir, tráfico de influencias, revelación de secreto y conjunción del interés público y privado. Le dieron algo más de 4 años.
Extremadamente mediática dejó de lado, sin mayores explicaciones, las conversaciones y/o wasap entre el inquilino y el “Fibra” Astesiano. En su momento quiso direccionar investigación hacia la oposición, indagando al referente de la oposición, en materia de seguridad, Gustavo Leal. También denunció a periodistas de la revista Caras y Caretas y al presidente del FA, Fernando Pereira. Es la misma fiscal que, a propósito de este caso de corrupción en el entorno presidencial, sostuvo que “no se iba a inmolar”.
La oportunidad fue propicia para que la oposición golpeara. El senador Daniel Caggiani sostuvo, “por lo menos deja mucho que pensar si no actuó políticamente cuando era fiscal”, agregando en Caras y Caretas que “siempre es bueno sincerarse”. Su colega, Enrique Rubio, desde la Diaria comentó que hay “muchas interrogantes” sobre su actuación, por ejemplo, acerca de documentación que no se conoció durante la investigación. “Me parece que es claro que siempre trató de preservar a las más altas jerarquías”, del gobierno.
En nota editorial de Caras y Caretas, Leandro Grille, cuestionó con severidad a la ex Fiscal. Sobre el final del escrito, aparecido en la edición del pasado 4 de diciembre, el editorialista, es lapidario: “es tan grotesco lo que ha hecho Gabriela Fossati, ahora devenida política stricto sensu, que en cualquier lugar del mundo debería ameritar un escándalo. En Uruguay tal vez no, porque no tenemos todavía esa sensación de que todo es una joda, y este episodio pasará como una anécdota ilustrativa de la desprolijidad, pero no tendrá, por cierto, mayor vuelo. La carrera política de Fossati no parece conducir a ninguna parte, por lo menos por el momento”. ¡Se acabó la novedad!






