
En general, pese a las enormes restricciones presupuestales y los vientos externos, a derecha e izquierda hay resistencias en torno a la discusión del sistema impositivo. Recientemente, los jubilados recibieron un 3% de aumento en sus prestaciones; pero un 1% se abonará el año que viene.
Por otra parte, hay escasos estudios en el país en relación a la acumulación de la riqueza y los ricos. En contrapartida abundan sobre la pobreza y los pobres. Están casi radiografiados.
Con los avances tecnológicos y los vientos que surcan en el exterior, el semanario Brecha, en ediciones anteriores, señaló que “en Uruguay, poco menos del 1 por ciento más rico (unas 25 mil personas) concentra entre el 35 y el 40 por ciento de la riqueza total del país
De aplicársele un tributo del 1%, podrían recaudarse entre 664 y 1.016 millones de dólares por año (entre 0,83 y 1,27 puntos del PBI)
Siete de 35 senadores que pasaron por la cámara en 2023 y 2024 serían alcanzados por el gravamen, ya que poseen un patrimonio de más de 1 millón de dólares”.
A nivel mundial, algunas potencias europeas se alinearon con Brasil para poner coto a las grandes riquezas, promover la redistribución y atenuar la desigualdad”.

Debate urticante
Para el contador Gustavo Viñales, del Centro de Investigaciones Económicas (CINVE), quien, realizó y realiza estudios sobre el tema impositivo, entiende que la dirigencia política “se amputan la discusión por temor a que ese tema sensible afecte en términos negativos”.
Al volver sobre su artículo “Aportes para un debate tributaria (in)existente”, habla de asuntos a discutir en Uruguay. Menciona la imposición mínima a las empresas multinacionales; mejorar el impuesto al patrimonio (viene de los 60 y está super perforado y con bajas alícuotas); eliminar el principio de territorialidad; IVA personalizado (platea alícuota única, hoy hay tres, con algunas devoluciones); revisar impuestos específicos; (tienen externalidades); revisar los sesgos de género en el sistema; fictos para las pymes (hoy son inequitativos) y el bien inmueble (tierra y mejoras) lo que implica revisión de la contribución inmobiliaria. “Es muy evidente lo que estoy planteado. Está servido en la mesa para poder discutir con fundamentos” le dijo al periodista Emiliano Cotelo.
Lentamente desde el campo popular se abre la discusión sobre la tributación. Un punto de inflexión fue el planteo del PIT-CNT el 1° de Mayo sobre la idea de gravar al 1° más rico del país. Algunos senadores del FA (Gustavo González; Constanza Moreira y Oscar Andrade) se sumaron a la propuesta y avivan el debate; no obstante, el pronunciamiento negativo del equipo económico y del mismísimo presidente de la Republica y su sector; el MPP.
Recientemente el Partido Comunista, tras mencionar que el gobierno “recibió un Uruguay más desigual, con múltiples problemas y deudas que la derecha dejó. Esta realidad nos desafía para construir una síntesis superadora y cumplir con los compromisos asumidos con nuestro pueblo”. En su pronunciamiento el partido consideró que la iniciativa de la central sindical de establecer un impuesto al 1% más rico de la sociedad “es un aporte”. Luego agrega que la iniciativa “nació del movimiento sindical, tiene importantes y fundados apoyos en la academia y está recogiendo un creciente respaldo político. La impulsamos, la apoyamos y comprometemos nuestro esfuerzo para ampliar su discusión y construir caminos para su materialización”.

Para el exsenador del MPP Charles Carrera “no es el momento” de avanzar en una medida como la que propone el PIT-CNT. “Nuestro país crece a menos de tres puntos del PIB, en un mundo complejo donde se nos hace difícil abrir nuevos mercados y con los precios de los commodities planchados. En este contexto, una medida como esta puede comprometer la captación de inversiones, que es el medio para crecer y generar trabajo”, expresó en X. Una de las preguntas emergentes es como cumplirá su programa de gobierno el FA, sin buscar los recursos en donde están.





