
El presidente Yamandú Orsi debutó, el pasado 23 de setiembre en Nueva York, en la 80° asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) En pocos minutos, -es su estilo de medianía-, luego de mencionar de dónde llegaba y describir las características del país y de su pueblo, ingresó en temas espinosos.
Sin mencionar el genocidio en Gaza (las palabras no son neutras), propuso que las Naciones Unidas deben “tratar de buscar la forma de que haya un alto del fuego”. El presidente uruguayo agregó que está dispuesto a hablar “en cualquier ámbito” y “sin temor” tanto sobre “lo que hizo Hamas” como sobre “lo que está haciendo Israel. Ahora, que quede claro que esto no es una cuestión de blanco o negro, que es ‘o sos sionista o sos antisemita’. Es bastante más complejo y por supuesto toda muerte o todo crimen o toda matanza de población civil es condenable, de punta a punta y los secuestros de personas también son condenables, y el sembrar terror (también) es condenable, y seguir bombardeando población indefensa también es condenable”. “La ausencia de guerra es una quimera, pero en nuestros días los avances tecnológicos han desencadenado otras lógicas mucho más perversas, como el uso de prácticas militares destinadas a sembrar el miedo”, recordó y dijo que condena “toda forma de terrorismo”. Uruguay, que hace años reconoció la existencia del Estado de Palestina, “siempre sostuvo la posición de dos naciones, dos pueblos, dos Estados”.

A su juicio se debe “tratar de buscar la forma de que haya un alto al fuego, eso es lo que queremos lograr” para la cual propuso Uruguay como espacio de negociación.
En dicha asamblea hubo reconocimiento de Palestina como país. Conviene repasar los discursos de Gustavo Petro (Colombia); Gabriel Boric (Chile) y Lula Da Silva (Brasil)
Otras movidas.
Esta salida del presidente, permitió participar del homenaje al expresidente José Mujica, con varios presidentes progresista de América Latina, de Lucia Topolansky, del de gobierno español Pedro Sánchez; dialogar sobre el mundial 2030 y gestar otros encuentros bilaterales.
El canciller Lubetkin, parte de la comitiva, habló incluso de la posible llegada de inversores. Fue una gira prolija, positiva en cierta forma. A la vuelta, el presidente se encontrará con las escaramuzas vinculadas al debate presupuestal.






