
Ayer, con una participación del 68% del padrón electoral se realizaron las elecciones de medio término en Argentina. La misma renovaba parte de las Cámaras de Diputados y de Senadores. La crónica de La Diaria marca que “en medio de la fragilidad macroeconómica, el malestar social y el debut nacional de la boleta única de papel tras la suspensión de las primarias la disputa por el Congreso vuelve a poner en primer plano la relación entre gobernabilidad, conflicto y representación”. El gobierno de Milei llegaba en las peores condiciones.
Clarín, un diario del establismeh, titulo: “Sorpresivo triunfo de Milei: ganó en la Provincia de Buenos Aires y en casi todo el país” La Libertad Avanza obtuvo casi 41% de los votos a nivel nacional, superando por 9 puntos al peronismo K y aliados, con 31%. En cambio Página 12, -titulando en portada Peligro violeta-, mencionó que Milei ganó 40.7% contra 34.9%. El columnista Mempo Giardinelli habla de La Nueva Argentina filogorila.
Milei logró un porcentaje similar al de Mauricio Macri en las legislativas de 2017. Luego de aquel resultado, Macri perdió las elecciones. Para muchos analistas, que se expresaron a pocas horas, pesaron tres ingredientes: el voceado apoyo de los EE.UU; la división del peronismo que carece de liderazgo y no empalma con la gente y, aunque un poco disminuido, apoyo a Milei de sectores jóvenes. Una novedad fue el incipiente crecimiento de la izquierda.
Milei, con esta votación podrá sacar leyes, con sus aliados y, eventualmente, particularmente en Diputados, podrá mantener los vetos, esa figura monárquica que tienen nuestras constituciones.




