
Brasil se propone, en esta lógica de volcar ingentes recursos al armamentismo, impulsa un proyecto ambicioso: su primer submarino de propulsión nuclear. La información señala que “la iniciativa apunta a transformar a la Marina brasileña y ampliar su margen de acción en el Atlántico Sur”.
La propuesta “integra un plan de largo alcance destinado a reforzar la soberanía marítima y consolidar una industria naval de alta tecnología. Gracias a una inversión estatal continua y a la cooperación técnica con Francia, el país se prepara para incorporar un sistema que establecerá un hito regional y redefinirá su poder naval”.
Brasil, con millones de pobres y violencia extrema, se monta a una propuesta fogonea por los EE. UU que da una gran mano a la industria armamentista.




