
El actual gobierno nacional asumió, en un contexto nacional e internacional, mucho más complejo que en los que encaró en el pasado. En el plano internacional, hay un desesperado intento del imperialismo norteamericano de reposicionarse frente al ascenso de China y volver a condicionar al denominado, peyorativo, “patio trasero”. De la mano de esto, un creciente descontento con la política, donde la derecha parece capitalizar la nueva situación, es otro ingrediente. En lo local, la presencia de una nada desdeñable derecha y, por otra parte, aumento del endeudamiento externo, déficit fiscal y cuentas a pagar, entre otras condicionantes. En este mar embravecido navega el cuarto gobierno del FA. En estos 10 meses de gobierno, en tal contexto el gobierno realizó algunas cosas que han quedado sin mayor relevancia. Algunos episodios, -y arrancar pisando el terreno con mucha cautela-, generaron cierto malestar en la base social. Enfrente una derecha que no asume derrota y que salió con todo, tal vez envalentonada por el contexto regional y mundial.
El gobierno, que ganó bien las elecciones, no tiene mayoría en la Cámara de Diputados y eso no deja de ser una dificultad. Tiene 48 Diputados en 99. No obstante el panorama resultante, el gobierno debe enfatizar sus logros.
Arrancó con la aprobación de la rendición de cuentas del gobierno anterior. Un gran asunto fue construir ampliar mayorías para aprobar el presupuesto quinquenal; pese a las restricciones señaladas. Si bien no hay incrementos significativos y planteos de su base de sustentación hay quedado rengos, no se optó por recortar. Hasta se introdujeron algunos impuestos a ciertos sectores.

En materia legislativa, según el monitor del programa de estudios parlamentarios de la Facultad de Ciencias Sociales, UdelaR, hasta el 30 de noviembre, se presentaron 660 proyectos (277 desarchivados), 38 de ellos se concretaron como leyes. A partir de tales datos se analizan origen de las iniciativas (Poder Ejecutivo-Parlamento-Partido políticos) y se la comparan con otros quinquenios. A juicio de la politóloga Camila Zeballos, dado el contexto “uno podía llegar a pensar que la productividad iba a ser mucho más baja de lo que termina siendo”. El monitor, que cataloga las iniciativas, cree que fueron importantes el salvataje de la Caja de Profesionales, el oxigeno dado al Casmu, rendición de cuenta, medidas para la frontera y la eutanasia. La politóloga habla de la existencia de varias oposiciones. Sobre las restricciones presupuestales, Zeballos manifiesta que “en términos de política pública, de variaciones de política pública, mi intuición es que van a venir en cada una de las rendiciones de cuenta,…El contexto hace que el gobierno y su bancada “tenga un talante negociador”.

El gobierno, tiene que comenzar, con el presupuesto ya aprobado, a generar cambios. Hay cierta expectativa con el plan de seguridad. Una preocupación que atraviesa sectores y ciudades; ya no es un asunto privativo del área metropolitana. Lo económico, traducido en escaso crecimiento, falta de empleo, desigualdad, pobreza infantil están en el top de las preocupaciones. El gobierno, en el juego de equilibrios, descarta miradas desde el movimiento popular. Eso puede ser problemático. Aunque cueste admitirlo ello, generalmente, se paga muy alto. Varios países en la región son muestra de ello. Empero el gobierno del FA tendrá que desplegar su potencial, mantener trabajo territorial y dar soluciones a los sectores más desfavorecidos. Un tema no menor, es como se posiciona comunicacionalmente, y quienes ejercen vocería y que dicen. No parece muy feliz decir que hay restricciones económicas, negar recursos imprescindibles, y decir que no se precisan más recursos con tal de invalidar una propuesta. El subcretario de Economía, muy proclive a las declaraciones, sostuvo en La Diaria que “estamos implementando una política económica de izquierda”. Esto recién comienza.





