
No es una novedad el formidable desarrollo del cooperativismo de vivienda en el interior, más allá del litoral, tradicional enclave, cooperativo. Tal vez el ejemplo emblemático, por múltiples razones, sea el proyecto sanducero en la ex textil Paylana en un sitio consolidado de la capital departamental. De 8 cooperativas (300 viviendas) que participan del citado proyecto -un buen acuerdo en el pasado entre el MVOT-ANV; Intendencia y Federaciones)-, 4 están habitadas y, Coovije 2017, realiza este mes el sorteo de sus viviendas bajo el asesoramiento del Instituto asesor local CTP.
Lo interesante del asunto es que esa expansión del cooperativismo en el territorio trasciende las capitales departamentales. Bien vale la pena mencionar la experiencia de Coviecilda en San José y, en el otro extremo, Bella Unión, Covi 24 de abril, sin obviar José Pedro Varela o el Chuy o La Paloma, Rocha.
En el observable desarrollo, más allá del Santa Lucia, hay que reconocer el rol de las Federaciones, de la gente que se organiza, -sorteando complejas situaciones y urgencias sociales-, y de buena parte de las Intendencias; tal vez la excepción sea Colonia.

Coovije. Casi a punto caramelo








