
En su edición de diciembre, en el dossier “Pacificar sin paz” Le Monde Diplomatique (versión Uruguay) expresa que “Washington retoma viejas doctrinas de intervención en América Latina y avanza en una restauración imperial sin máscaras en su “patrio trasero”. Con recursos financieros, prepotencia militar y lógicas extorsivas y vengativas, busca imponerse aprovechando la debilidad del secular antiimperialismo de la región. Mientras tanto, aplica fuera del continente una prepotencia pacificadora que, luego de Gaza, intenta implementar en el difícil frente de ucrania, con éxitos parciales en el Cáucaso sur”.
En el mismo dossier, la periodista argentina Jordana Timerman menciona, en su artículo Un imperio sin pretextos, menciona que “el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe se ha convertido en la expresión más visible de un giro doctrinario”. Por su parte, el miembro de la redacción de la publicación, Sergio Halimi, escribe en la misma edición, (Cuando los estadounidenses se cansan de Israel), que “la adopción por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el 17 de noviembre, de un plan estadounidense para Gaza muy favorable a Israel representa un éxito diplomático para Tel Aviv. Pero, al mismo tiempo, la causa israelí se está volviendo cada vez más impopular en Estados Unidos, a pesar del poder de su lobby”.







