
El título viene a cuento ya que 9 de cada 10 estudiantes de la Universidad Tecnológica (UTEC) son la primera generación en su familia que llegan a la Universidad. Un salto democrático sustantivo.
La referente en Paysandú, ingeniera química Annabela Estévez, subrayó las formaciones que se brindan, bajo distintas modalidades de aprendizaje, y el trabajo interinstitucional que se realiza.
El Instituto Tecnológico Suroeste abarca los departamentos de Soriano, Colonia, Río Negro t Paysandú.
A la sede Paysandú de la Universidad Tecnológica (UTEC) en este 2026 ingresaron a sus aulas 800 estudiantes. Los estudiantes proceden de Durazno, Rivera, Rocha, Canelones y Montevideo.

Contar con una residencia universitaria, regenteada por la Intendencia de Paysandú, contribuye al desarrollar curricular de estudiantes fuera del departamento.
En esta sede se ofrecen las formaciones de licenciatura en análisis alimentario, tecnólogo químico, informático y mecánico. Además, estructuró sendos posgrados, en biociencias y sostenibilidad alimentaria.
Annabela Estévez, -referente institucional de la Universidad desde su nacimiento en 2012 y coordinadora de la licenciatura de análisis alimentario-, manifestó que “en el 2024 fue la primera edición de posgrados. Había 25 cupos y se inscribieron 29. Dio buen resultado”.
El salto institucional se puede visualizar con el hecho que en 2014 había dos carreras, lácteos en Colonia y análisis alimentario en Paysandú; con 12 y 25 estudiantes, respectivamente. El área de alimentos “ha crecido muchísimo en Uruguay” recuerda la coordinadora.
Sobre la pertinencia de la formación vinculada a la industria alimentaria, la coordinadora afirma que la misma se sustenta en el crecimiento del rubro y en las “transformaciones que ella ha tenido. Hay mucha demanda”.
Uno de los cambios es pasar de grandes fábricas a “industrias más pequeñas, pero potentes, que incluso exportan, emprendedores, etc.”. Dentro de estos cambios, la elaboración de alimentos, agrega Estévez, requiere “expertise, idoneidad. Saber qué se envasa, cuál es la vida útil, la rotulación, cómo hago para vender, dónde hago el curso de manipulador y nosotros ayudamos desde la Universidad”.
Uno de “nuestros lineamientos es estar cercanos a la comunidad, solucionando problemas reales. Ahora que surgió el Registro único nacional de empresas y alimentos (RUNAEV), que sustituye Bromatología en cada Intendencia, UTEC es un nodo de ayuda. Antes tenías que ir Intendencia por Intendencia para tener aprobación bromatológica” para vender algún producto. “Era muy difícil” recuerda la coordinadora. Ahora, “vos haces un registro acá, en Paysandú de un alfajor, y el mismo es válido para todo el país”.
Desde hace unos años, “tenemos una unidad curricular que se llama gastronomía en acción, con tal propósito tenemos una cocina comunitaria dentro de la Universidad. Allí hay técnicos y la ayuda al emprendedor se hace de otra manera”. El propósito, explicita Estévez, no es “ir a hacer la vianda, sino a crear tu producto; ya salís con la habilitación bromatológica”.

Por otra parte, “estamos trabajando mucho en el área de frutos nativos”.
La Institución viene de participar, a fines de marzo, del congreso de frutos nativos con referentes de todo el país. Asistieron el MGAP, INIA, Facultad de Agronomía de la UdelaR y la comunidad agroecológica. “la idea fue trabajar en agregarle valor a los frutos y generar dispositivos para el cuidado de montes. Tenemos un área que se llama de productos naturales”.
No obstante, su reciente creación, la UTEC, articula con otras Instituciones educativas y de investigación con presencia en distintos territorios. Con la UdelaR, al principio hubo dificultades, pero “hoy se empezó a trabajar de otra manera, trabajamos juntos, te diría muy, muy bien”
En Paysandú hay un trabajo compartido con el departamento de Química de litoral y los estudiantes “pueden hacer posgrado en las Facultades de Química o de Agronomía. A nivel de grado hay revalidas automáticas”; lo cual, tanto en una Institución como en otra, ello facilita el tránsito curricular.
Estévez comenta del excelente trabajo con la UTU, por ejemplo, en la ruta de hongo, siendo “una clara muestra de institucionalidad” de la que participa, también Montes del Plata. “Se ayuda a los recolectores a que le agreguen valor usando la cocina comunitaria”. Las mujeres tienen un rol protagónico y se les “enseña a cortar, envasar, mejorar presentación, maneras de comercializar”. Aquí se han sumado apicultores.

Con INIA “trabajamos mucho en los sensorial, en química sensorial que es, por ejemplo, evaluar los cítricos, si gustan o no, enfermedades, variantes genéticas para mejorar la exportación” expresa.
“Sí, se ha consolidado” dice Annabela Estévez cuando se le pregunta sobre el grado de desarrollo de UTEC en el interior.
Las nuevas autoridades, en función del dinamismo institucional/territorial tienen en agenda revisar la conformación y alcance de los distintos Institutos Regionales.





