
La UdelaR realizó el 2.o encuentro del Ciclo “El mundo en crisis”, titulado “Soberanía latinoamericana en crisis, crimen organizado y perspectivas para las democracias amenazadas”.
El ciclo se encuentra fundamentado en el Artículo 2 de la Ley Orgánica de la UdelaR, que mandata a la institución a “contribuir al estudio de los problemas de interés general y propender a su comprensión pública”, así como a la defensa de los valores de justicia, libertad y los derechos humanos.
En esta mesa, cuenta el portal institucional, participaron Nilia Viscardi (doctora en Sociología y profesora de las Facultades de Humanidades y Ciencias de la Educación y de Ciencias Sociales, UdelaR); Diego Hernández Nilson (doctor en Sociología Política y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales, UdelaR); y Rodrigo Arocena (doctor en Matemática y en Estudios del Desarrollo, ex rector de la UdelaR). El periodista Roberto López Belloso moderó el evento.
“La iniciativa busca reivindicar la fuerza de la paz, la autodeterminación de los pueblos y el respeto estricto a la legislación internacional desde una perspectiva humanista y latinoamericana”.
López Belloso, escritor y director de Le Monde Diplomatique (edición Uruguay) expresó que “ante la incertidumbre y la desorientación que puede generarnos la realidad noticiosa de todos los días, es cada vez más necesaria la reflexión que se realiza desde un ámbito como la UdelaR sobre temáticas como geopolítica, amenaza nuclear o crimen organizado”.
A su turno, Hernández valoró reflexionar en “este mundo en crisis (que) trae grandes desafíos”.
Sostuvo que Uruguay debería alejarse de la idea de “excepcionalidad” y reconocer que “nuestra identidad uruguaya pacifista y apuesta por el derecho internacional resulta de nuestra pequeñez geopolítica entre dos grandes vecinos”. Tal condición “es la que impulsa la vocación regionalista del país, visible en su rol como sede del Mercosur y en la conformación de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM)
Agregó que “nuestra ubicación en las grandes cuencas de los ríos Uruguay y Paraná es determinante para el desarrollo de las economías del Cono Sur”.

Para este investigador “nuestra identidad republicana se asienta en gran medida en la doctrina Monroe. Si bien esta nació en 1823 para evitar la restauración monárquica en América y evolucionó hacia la defensa del republicanismo, hoy enfrenta una renovación bajo el llamado «corolario Trump», que busca reafirmar la exclusión de potencias externas al hemisferio occidental, con el foco puesto en China”,
Hernández cuestionó “cómo la UdelaR y el sistema académico nacional se posicionan frente a las presiones para limitar el vínculo con el país asiático: “seguimos prefiriendo sistemáticamente en la UdelaR y en la ANII los Scopus o Web of Science y desconocemos absolutamente los índices chinos que son bastante importantes”. Invitó a “reflexionar sobre la dependencia tecnológica y académica, mencionando que incluso en la investigación se suelen ignorar alternativas como el sistema de geolocalización chino BeiDou, más preciso que el GPS”.
Hernández comentó que “el narcotráfico ha pasado a ocupar el lugar del «enemigo interno» dentro de la doctrina de seguridad hemisférica”. Alertó “sobre los riesgos de las respuestas punitivas y la presencia militar extranjera en la región: «es una aberración militarizar la lucha contra el narcotráfico, que es a donde va en este momento la doctrina Monroe”.
Frente a tal inclinación, propuso “una alternativa basada en la integración y el desarrollo: «debemos poblar nuestras fronteras». Insinuó que “el problema del narcotráfico en Uruguay se agravó por la persistencia de pensarse «como una isla», ignorando que, ante la saturación de otras rutas, el mercado de las drogas naturalmente buscaría salida por el Río de la Plata, repitiendo lógicas geopolíticas del siglo XVIII”.

Ilegalidad que ordena
En su ponencia, Viscardi abordó crimen organizado y juventudes. Manifestó que en esta temática existe “una dimensión que nos interpela a todos a diario en las aulas” y que “también se relaciona con la práctica científica y con la extensión”. Para esta investigadora “es necesario señalar que estamos en un contexto regional marcado por exclusión, desigualdades, coacción, sufrimiento, por la transformación histórica de estas dinámicas que no son recientes”.
Resaltó en primer lugar que el crimen organizado “regula territorios, administra violencia, organiza economías y produce orde. De ahí que en este contexto las juventudes sean estratégicas para el crimen organizado y que una de sus características sea precisamente cooptar sobre todo a adolescentes vulnerables”, afirmó.
Jóvenes y adolescentes son “particularmente vulnerables y estratégicos, son fuerza de trabajo flexible, fácilmente reemplazables y buscan reconocimiento social de distintas maneras, a través del dinero, pero también de prestigio, de masculinidades”, apuntó.
Datos de América Latina confirman este planteo: es la región con las tasas de homicidios más altas a nivel mundial y en estos hechos están involucrados precisamente adolescentes y jóvenes, “los sectores más vulnerables del mundo”. Agregó que “la coacción que se ejerce sobre esta población no es solo material sino también simbólica, generalmente la más difícil de identificar”.
Por otra parte, apuntó Viscardi, “en los mercados ilegales se recrudecen pautas de género que se habían logrado emparejar en ámbitos atravesados por la regulación, por ejemplo, en el acceso a la educación y al trabajo formal. La ilegalidad da lugar a la inserción de las mujeres en el campo de la explotación sexual, sobre todo en el interior del país”. No obstante, “las violencias que más se visibilizan están asociadas a las muertes de varones, las dinámicas asociadas con los mercados ilegales los vuelven muy vulnerables” recordó.
En su intervención sostuvo que “el debate que se suele dar hoy está atravesado por la criminología y por la seguridad, que efectivamente forman parte del problema, pero sería necesario pensarlo también vinculado a la ciencia, tecnología y sociedad, dependencia política, colonialismo, análisis de mercado, por eso celebro esta instancia que pone de manifiesto esta relación”.
Advirtió sobre los fenómenos vinculados con la corrupción, la cooptación institucional, la privatización de la seguridad y toda su parafernalia. Todas estas “son formas de reproducción de la violencia que se anudan de modos complejos y que hacen que este sea un proceso muy difícil de aceptar”.
Se refirió a la naturalización del estado de excepción. Dijo que “los países adoptan formas más o menos autoritarias, en gobiernos de derecha y de izquierda, en los cuales se observa la militarización permanente, la vigilancia intensiva y la presencia armada cotidiana. Algunos de estos gobiernos han sido exaltados como el régimen de Bukele, que se ha defendido como un sistema posible e interesante, que podemos decir que aumenta la inseguridad si miramos o pensamos los derechos humanos de la población encarcelada y de las poblaciones vulnerables que están permanentemente sujetas a esta regulación del control” concluyó.

Democracia, autocracia y clases sociales
El rector Rodrigo Arocena “destacó tres claves fundamentales del mundo actual: en primer lugar, la crisis ambiental y climática que compromete el futuro de la humanidad y afecta seriamente su presente”.
La segunda clave “es la desigualdad que fragmenta las sociedades, abre espacios para el crimen organizado, dificulta el enfrentamiento de esta problemática y hace que la población menos favorecida esté en peores condiciones para eso”.
Por otra parte, “en materia de desigualdad la expansión del conocimiento presente en el mundo actual profundiza la división entre beneficiados y postergados”.
La tercera clave “es el auge de autoritarismos varios que agrava los dos grandes problemas de la insostenibilidad ambiental y la desigualdad social”.
“Con el crecimiento de las autocracias, los movimientos populares -actores sociales transformadores-, afrontan dificultades serias”, agregó.
Arocena resaltó el surigimiento de “grandes amenazas: las extremas derechas avanzan en América y Europa, cancelan las políticas ambientales, reniegan de la justicia social, horadan la institucionalidad democrática y apuntan hacia el pasado en materia de derechos y libertades”. Una verdadera , “contrarrevolución”; cree que “lo más preocupante es el apoyo que recibe de no poca gente muy postergada”.
Entiende que “conviene afinar nuestra noción de clase social que se define por la propiedad, pero también por la formación: los de abajo son los que tienen poco y pocas ocasiones de aprender. En este sentido destacó que muchos trabajadores y trabajadoras sin formación terciaria apoyan la reacción en América y en Europa”.
“Paralelamente, el imperio contraataca a escala global, agrava la insostenibilidad, la desigualdad y el autoritarismo, atiza la violencia y astilla el siempre precario orden internacional”, manifestó.
El ex rector afirmó que se llegó “a esta coyuntura a través de un proceso gradual de debilidad institucional, de concentración del poder ejecutivo y de desmantelamiento de ciertas garantías institucionales. «Estamos en clara desventaja como región”.
Finalmente, expresó que para defender la democracia es necesario “priorizar a los sectores más postergados por motivos ante todo éticos, por supuesto, pero también pragmáticos”.
El 3er y último encuentro del Ciclo se desarrollará el jueves 21 de mayo en el Paraninfo de la Universidad, en el marco de una sesión extraordinaria del Consejo Directivo Central. Tendrá como título «El rol de la universidad pública en defensa del diálogo plural, la democracia y los derechos humanos».






