
Tal vez la baja de la pobreza y del desempleo hayan tonificado el ánimo de la militancia frenteamplista y eso se reflejó en el VIII Congreso “compañero José “Pepe” Mujica realizado entre los días 16 y 18 de octubre.
Dos mil congresistas, según los organizadores, representando a unos 12.000 militantes, discutieron, con fraternidad, distintas propuestas sobre los tópicos más variados.
El viernes 16, apertura, fue el homenaje a Mujica y al cierre, el 18 se reeligió por cinco años y por aclamación a Fernando Pereira como presidente del FA.
Luces largas. El congreso fue de balance y proyección. Por eso la fuerza política valoró que fue “un aporte relevante al debate sobre justicia tributaria” la iniciativa de la central sindical, de “incrementar la contribución del 1% más rico”.
Pese a la reticencia del sector más grande, el MPP, se decidió la constitución de la Comisión Nacional de Jóvenes.

Un mundo convulso
El congreso observó “el recrudecimiento del bloqueo” impuesto por el imperialismo norteamericano a Cuba, lo que devino en “un genocidio silencioso y precipita a la isla a una inminente crisis humanitaria”.
En relación al genocidio en Palestina, se consideró relevante “continuar avanzando en la definición y comunicación de la postura del gobierno nacional ante la comunidad internacional, procurando que esta exprese con claridad los principios y valores” del FA. El cortocircuito está en que el gobierno no menciona que en Palestina se esté desarrollando un genocidio.
“No hubo congreso real”
Pero también se expresaron cuestionamientos. Algunos participantes esgrimieron la posición que las comisiones se armaron para bloquear acuerdos preexistentes. Para Pablo González, Comité de Base El Galpón, “no hubo un congreso real”. A su juicio la idea fue “garantizar el acuerdo y que no se votara ninguna moción crítica”.
A pesar del respaldo a Fernando Pereira, también prosperó en comisión, -con más del 20% de los votos- una moción de un comité sanducero que criticaba la conducción del presidente del FA. “Seamos honestos, que para llegar al gobierno del FA fue por sus militantes y no por su dirección; los que salimos a chancletear. Los motivos son los comités de base y no tuvieron el apoyo económico de la presidencia del Frente Amplio”, expresaba la moción, que no alcanzó los dos tercios en el plenario y se descartó.
Estar en todos lados
La dirigencia, en cambio, defendió el proceso de discusión. Varios dirigentes consultados coincidieron en que, si bien hubo alguna derrota puntual de los sectores, juntos lograron encauzar el debate, contemplar “el descontento”, negociar temas escabrosos, como el impositivo, y evitar una confrontación de la fuerza política con el gobierno.
“La principal fortaleza del Frente Amplio para estar a la altura de los desafíos actuales radica en su peculiaridad de ser coalición-movimiento: su capacidad de estar presente entre la gente, los barrios, en los lugares de trabajo y en las organizaciones sociales”, se decía desde el documento base, aprobado en agosto en el Plenario Nacional.
En tono autocrítico señalaba que “resulta imperioso reconocer la enorme carencia anímica que aqueja hoy a muchos/as de los/as militantes en los Comité de Base, como así también a una parte no menor de las direcciones intermedias, llámense Departamentales, Coordinadoras o zonales a partir de problemas en ‘la gestión de la política’ y errores en la comunicación del gobierno nacional”.

Entre la inserción y el gasto de alpargatas
El congreso entendió que es “necesario generar hechos políticos en torno a las políticas públicas” que lleva a cabo el gobierno y “movilizar a la militancia y a la ciudadanía en su defensa e impulso”.
“Se trata de lograr que la sociedad se apropie de diferentes políticas y temáticas”.
Tras ser reelecto, Fernando Pereira dijo que para ganar las elecciones de 2029 hay que “construir la mejor fuerza política”; extremo que reclama “mucha acción política”.
La dirigencia, en cambio, defendió el proceso de discusión. Varios dirigentes consultados por Búsqueda coincidieron en que si bien hubo alguna derrota puntual de los sectores, juntos lograron encauzar el debate, contemplar “el descontento”, negociar temas escabrosos, como el impositivo, y evitar una confrontación de la fuerza política con el gobierno.
Estar en todos lados
“La principal fortaleza del Frente Amplio para estar a la altura de los desafíos actuales radica en su peculiaridad de ser coalición-movimiento: su capacidad de estar presente entre la gente, los barrios, en los lugares de trabajo y en las organizaciones sociales”, se decía desde el documento base, aprobado en agosto en el Plenario Nacional.
En tono autocrítico señalaba que “resulta imperioso reconocer la enorme carencia anímica que aqueja hoy a muchos/as de los/as militantes en los Comité de Base, como así también a una parte no menor de las direcciones intermedias, llámense Departamentales, Coordinadoras o zonales a partir de problemas en ‘la gestión de la política’ y errores en la comunicación del gobierno nacional”.

El congreso entendió que es “necesario generar hechos políticos en torno a las políticas públicas” que lleva a cabo el gobierno y “movilizar a la militancia y a la ciudadanía en su defensa e impulso”.
“Se trata de lograr que la sociedad se apropie de diferentes políticas y temáticas”.
Tras ser reelecto, Fernando Pereira dijo que para ganar las elecciones de 2029 hay que “construir la mejor fuerza política”; extremo que reclama “mucha acción política”






