
El Ministerio del Interior, es un organismo complejo, que tiene a su cargo, con su brazo policial, la responsabilidad de la seguridad interna del país. La fractura social, la penetración del narcotráfico y la reiteración de respuestas punitivas fracasadas ponen dificultades al asunto. Por diferentes circunstancias, esta secretaría de Estado está con el tercer ministro. El anterior se lo llevó el escándalo de la entrega de un pasaporte a un narco peligroso.
Recientemente, el flamante ministro del Interior, Nicolás Martinelli, del riñón del inquilino de Torre Ejecutiva, debió comparecer en la Comisión Especial de Seguridad Pública del Senado por un par de asuntos. Uno de ellos tenía que ver con el involucramiento de jerarquías policiales en el caso Penadés para ver si zafaba de las denuncias que determinaron su expulsión del Senado y su posterior prisión. También de la cercanía del propio ministro con el empresario asesinado Gonzalo Aguiar (investigado por estafa y lavado de activos) y la irregularidad que significaba que cinco policías oficiaban de guardaespaldas del empresario. Las explicaciones estuvieron, parcialmente, a cargo del ministro, del subsecretario Pablo Abdala, ex presidente del INAU y de Luis Mendoza, director del Instituto Nacional de Rehabilitación. La estrategia del Partido Nacional pasa por minimizar los hechos, desprestigiar al que denuncia y accionar si las cosas toman estado público. De paso cuestionar a los medios.
En Crónicas del Este, el ex director nacional de Policía, Mario Layera, dijo que hay una gestión “lamentablemente con un retraso profesional”. Sostuvo que en el pasado se “pretendió profesionalizar a la Policía en dos gestiones al más alto nivel, proporcionándole estructuras, cosas que son materiales y que se pueden observar, no subjetividad, es decir, respaldos que no son solo palabras”. Agregando:“Hay un retraso que se va a sentir en los próximos años y que va a obligar a futuros gobiernos a enfrentarse a situaciones muy complicadas, muy complejas”. Viendo lo que sucede en el mundo, Layera exteriorizó su preocupación por la democracia.
En la comparecencia del ministro Martinelli los socios del gobierno fueron parcos. La vieja guardia policial, y sus métodos, había vuelto. La oposición se quedó con gusto a poco y evalúa los pasos a seguir.





