
Tras crisis política y posterior renuncia del electo presidente ecuatoriano Guillermo Lasso, asumió el hijo de un magnate bananero, Daniel Noboa. Dieciocho meses después su popularidad ha caído del 80 al 50 %. Este diputado creció desde las redes (anti) sociales.
En enero hubo una fuga masiva de presos vinculados al narcotráfico que promovieron una ola de violencia. Noboa militarizó la seguridad publica con la anuencia de los EE.UU. Por otra parte, al no instrumentar un plebiscito sobre la continuidad o no de la exploración petrolera en la reserva de Yasuní, el movimiento social se despegó y cuestiona con severidad.





