
Académicos, organizaciones sindicales de todo el mundo comienzan o ya están trabajando en el asunto. Por ejemplo, la investigadora Daniele Linhart, en Le Monde (edición diciembre) expresa que “mucha gente joven piensa sobre todo en escapar de la esclavitud del trabajo asalariado y sus exigencias”. No buscan transformar el trabajo asalariado “sino liberarse de él”. “Es la elección de la independencia, del free lance, del empredurismo o la opción más limitada, de la uberización. La apariencia de autonomía que encuentran allí les cuesta algunas protecciones sociales”. Otros se conforman con el trabajo asalariado y dirigen la mayoría de sus críticas a la “modernidad” empresarial”. Una porción se inclina por la “economía social y solidaria”. Todo este fenómeno está atravesado por los imponentes avances tecnológicos y la digitalización de las cosas que expulsa mano de obra. Enormes desafíos para los trabajadores y sus organizaciones.




