
Para el doctor en educación Arleison Arcos Rivas, autor y coautor de varios libros, “las promesas de cambio avanzan entre logros y desafíos. La reforma agraria, la gratuidad educativa y el impulso a la transición energética contrastan con las denuncias de corrupción y los bloqueos opositores. Mientras la transformación social y económica muestra avances, la administración enfrenta tensiones políticas y retos por cumplir. Aún hay tiempo, pero el margen de error se reduce”. Sostiene que a dos años del suceso político más significativo del siglo XXI “la pena y la gloria aparecen por igual”. La victoria se asentó en los acuerdos con la guerrilla y en las movilizaciones ciudadanas que reclamaban un cambio.
“Empañando la gloria que pudo haber arropado de principio a fin al primer gobernante de izquierda en Colombia, y a la primera mujer afrocolombiana en la vicepresidencia, pronto surtió efecto la estrategia corporativa y multisectorial para bloquear las iniciativas gubernamentales, dilatando las discusiones y debates, torpedeando el trámite legislativo, difundiendo amenazantes falsas noticias alimentadas con cifras engañosas, y aprovechando hasta el límite los papayazos, yerros, equívocos, deslices, contradicciones y actuaciones dudosas protagonizadas por personas cercanas al proyecto del Pacto Histórico, por familiares acusados de la comisión de delitos, por ministras y ministros desorbitados, por altos funcionarios corruptos incursos en investigaciones penales y fiscales, por burócratas desafectos, e incluso por decisiones incomprensibles y situaciones decepcionantes en las que la dupla mandataria ha participado”.
No obstante, “las banderas del cambio siguen en alto, pese a los altibajos. Aunque el avance de las reformas ha sido intricado, las políticas agrarias, las disposiciones orientadas hacia la transición energética, las conquistas educativas, el enfrentamiento de la pobreza y el afianzamiento de un escenario productivo más solidario muestran alcances que deberán consolidarse hacia el final de este mandato”.
En su mensaje a la nación, escribe Arcos Rivas, “el presidente enumeró veinte logros hacia el cambio prometido, asegurando que no han sido dos años fáciles. Hemos hecho más de lo que muchos piensan o dicen, entre otras por las dificultades fiscales que nos encontramos, pero lo daremos todo para cumplir nuestras metas”. Todavía hay tiempo para adelantar el cambio, pero cada vez menos.

Ojalá los tiempos venideros, para el mayor bien del país, sean de menos pena y más gloria, cierra el articulista.
A todo esto, miramos con atención los procesos en México, Argentina -que vive un experimento social que hace estragos- Venezuela, etc. Parecemos condenados a no conectarnos entre nosotros y ser suministradores de materias primas para las grandes potencias.





