
La ausencia de empleo, y de calidad, es un problema no resuelto por este gobierno. Aquí hay alto desempleo, alto porcentaje de trabajadores en negro (no registrados en BPS), brecha en los derechos, condiciones de trabajo e ingresos inseguros, por citar solo algunos problemas. Se han desplegados medidas efectivas, pero insuficientes. Por ello desde la academia, un conjunto de investigadores afincados en el Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración de la UdelaR estructuró el proyecto el Empleo Garantizado por el Estado y la Renta Básica Universal. En resumen expositivo, señalan que “a tal fin, se analizó la relación de cada una de las estrategias con un conjunto de ideales morales y políticos inherentes a una sociedad democrática como son las nociones de reciprocidad, no dominación y autorrealización; se realizó un estudio empírico de los costos de implementación de cada uno de los programas y sus posibles fuentes de financiación, y se implementó un mecanismo de consulta para recabar insumos que permitieran tasar la legitimidad social de estas estrategias. Los resultados indican que una combinación de una renta básica por hijo y un programa de empleo protegido de amplia escala no solo tendría legitimidad social y sería fiscalmente alcanzable, sino justificable en términos normativos. La financiación implica un costo importante. La RUB insumiría entre 13.5 y 28.5% del PBI,” si fuera universal. Con estas dos herramientas el desempleo caería al 6.9 y la informalidad al 19.1%. ¿Qué partido político recogerá el guante? Urge blindar la infancia. Aquí se juega el partido.





