
Hace algunas semanas el Instituto Cuesta Duarte (ICD) del PIT-CNT presentó el informe Análisis del mercado de trabajo. Primer cuatrimestre 2024. Sobre los datos de abril del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Cuesta-Duarte puso foco sobre tal periodo. Una de cuestiones que observa es que las personas “disponibles para trabajar” (64.2%) creció en relación al año anterior y al 2019 (62.2%); año mágico. El informe sostiene que “si bien la trayectoria posterior a la pandemia ha mostrado una tendencia ascendente en la cantidad de puestos de trabajo (interrumpida en 2022), los últimos registros dan cuenta de cierto estancamiento en la tasa de empleo”. Aquí se encienden “luces amarillas”. Una de ellas tiene que ver con el crecimiento, en un año, de la informalidad laboral que pasó del 19.9% al 21.9%. Es demostrativa, dice el informe, de los “problemas en la calidad en los puestos de trabajo”. Si se compara el cuatrimestre del 2023 con el examinado se concluye que los 42 mil empleos generados son informales trepando de los 335 a 377 mil. Esto implica la generación de “puestos de trabajo más precarios y sin derechos fundamentales a la protección social para trabajadoras y trabajadores”.
Otra conclusión que extraen, es que “la mejora del empleo se concentra en puestos de trabajo de alta precariedad (no registro a la seguridad social y subempleo) En los primeros cuatro meses del año el total de desocupados fue de 164 mil, unos 8 mil más respecto a los observados en igual período del año anterior”. Se confirma, además, que el desempleo en las mujeres (10%) está por encima de la de los hombres (7.5%) Si se hiciera un corte por clase o sector social habría otros indicadores. Sabido es que, al examinar estos temas, la desocupación golpea, principalmente (no exclusivamente) a las mujeres y a los jóvenes menores de 25 años, a tal punto que el desempleo juvenil se ubica en el 27.7%. Razón para afirmar que en los jóvenes es desempleo presenta “una cifra casi 5 veces mayor a la registrada para la población de 25 años y más, que se ubicó en 5.9%”.

El herrerismo, que comanda el gobierno, se jacta de ser un partido del interior, mostrando como referencia apoyos electorales y control de 15 de las 19 Intendencias. Ha estado de espaldas al interior, por ello en “varios departamentos registraron tasas de desempleo sensiblemente más altas respecto a la del promedio del país: Paysandú 12.9%, Artigas 12.7%, Treinta y Tres 12.4%, Río Negro 12.2%, Salto 11.7% y Tacuarembó 11.0%”. Además, la inseguridad galopea. El análisis del equipo técnico del PIT-CNT corre el velo en relación a los ingresos de los trabajos. Habla de “salarios sumergidos con un deterioro significativo respecto a los niveles previos a la pandemia”. El año pasado 548 mil personas, por 40 hs semanales, tenían un salario líquido por debajo de los 25 mil pesos; en el año mágico, eran 453 mil. “Los datos representan un retroceso significativo respecto a la situación de los salarios sumergidos en 2019, dando cuenta de un crecimiento de casi 100 mil venticincomilpesistas respecto a 2019. Por su parte, el incremento en la cantidad de asalariados con salarios sumergidos fue de 47 mil, pasando de 275 mil en 2019 a 322 mil en 2023”.
El gobierno montó en colera (eran vísperas de las internas) cuando una consultora de la city (Exante) con los mismos datos del INE, clasificando hogares en cinco estratos, sostuvo que el quintil más alto era el único beneficiado con ciertos incrementos.
Por otra parte, los depósitos bancarios crecieron, en enero, 1.159 millones de dólares. El país tiene en sus bóvedas bancarias depósitos por encima de los 40 mil millones de dólares. Además, hubo brutal transferencia de los asalariados a los sectores más acomodados. Estamos lejos de vivir en una sociedad igualitaria.







