
Desbrozando la paja del trigo, el gobierno, entre otras cosas, se ha caracterizado por vivir del anuncio. Casi desde la asunción de Irene Moreira al frente del MVOT se comenzó con la “novedad” de la construcción de viviendas en madera. Conferencias, presentaciones, apariciones en los medios, fueron generando expectativas.
En la rendición de cuentas del 2022, el gobierno decidió que un 20% de las viviendas del Estado sean de madera. La oposición entendió que se intentaba beneficiar a la empresa Arboreal que disponía de la tecnología necesario para la fabricación. Con gran bombo se anunció la construcción de un edificio de madera en Durazno. Se dijo que estaría pronto a mediados del año pasado y aún no se puso un zócalo. La obra se entregó a una socia de Arboreal; “llama la atención” dijo la ex directora de Vivienda, electa senadora, Lucía Etcheverry. La improvisación obvió ciertos estudios que, según dicen las autoridades, han dilatado la iniciación. “Es preferible ir lento, pero a paso seguro” expresó, intentando una explicación, el subsecretario del MVOT el colorado Tabaré Hackenbruch.






