
El reciente resultado electoral que dio ganador del ballotage a la fórmula del FA, admite múltiples lecturas. Pero se pueden apuntar en la lista de ganadores, los militantes (ni que hablar de aquellos que lo hacen en pequeñas localidades pagando altísimo precio), la fórmula, Fernando Pereira (presidente del FA) y el fortísimo trabajo en el interior del país.
En contrapartida, durante este periodo con cierto crecimiento económico, aumentó la pobreza, la desigualdad, hubo caída salarial en los primeros años, el narcotráfico se instaló con fuerza y se recortaron políticas sociales. La financiación de la campaña contra el covid 19 la realizaron los trabajadores; sin que los sectores empresariales aportaran; por el contrario, varios la hicieron de colores.
El clientelismo, los acomodos y los actos de corrupción y la preocupación por apartar de los escándalos al presidente de la República fue notorio. El papel de la ex fiscal, hoy militante colorada, Gabriela Fossatti, fue lamentable. “Cuidé al presidente de una manada inescrupulosa que los quiso enchastrar” dijo; lejos de su rol. El juicio abreviado acordado con el ex responsable de la custodia presidencial, un viejo conocido de la familia Lacalle, bloqueó la posibilidad de ir más arriba.
Por otra parte, reinó la soberbia, el ninguneo a la oposición y el abandono del interior del país; extremo que se reflejó en las votaciones.

Facturas al contado.
Como suele suceder los correligionarios ya comenzaron a pasarse facturas y algunos, al conocer la derrota, hasta tuvieron problemas momentáneos de salud. Para muchos analistas, Luis Alberto Alejandro Aparicio Lacalle Pou Herrera Brito del Pino, que esperó junto a la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, el secretario de la Presidencia, Rodrigo Ferrés y la prosecretaria Mariana Cabrera el resultado en Torre Ejecutiva, fue uno de los perdedores. Se había involucrado, orillando la Constitución, en la campaña. Uno que le pasó factura fue el intendente de Durazno, Carmelo Vidalín, que sostuvo que “lo único que cambió fue ministro, subsecretario y director de Secretaría”. Tampoco lo sedujo la irrupción de Valeria Ripoll. Además “ninguno de los delfines electos por los presidentes en funciones son los que triunfan”. El inefable intendente irritó a los correligionarios, que no asimilan la derrota, al decir a viva voz, en el programa “Las barbas en remojo” de Radio Yí, que va a colaborar con el nuevo gobierno, expresando su aprecio por el electo presidente, José Mujica y Lucia Topolansky.
Cuando salió a dar la cara, un compungido, Álvaro Delgado, rodeado de los socios de la coalición, expresó que “estamos todos golpeados, pero con el ánimo intacto”. Algunos, no sin dejo de ironía, propugna sacar entrada, comprar pop y ver el pase de facturas entre correligionarios como sucedió entre el intendente de Paysandú y el senador Da Silva. Las derrotas, a diferencia de las victorias, tienen pocos padres.

Mientras tanto, ya hubo reunión entre el electo presidente y el inquilino de Torre Ejecutiva para abordar la transición que, desde el FA, la coordinará el senador Alejandro Sánchez. Orsi viajó a Brasil y la prensa y las redes comienzan a manejar nombres para ocupar cargos. Desde la interna se recalca que no se debe afectar el Parlamento, ponderar y sostener la equidad de género.
Indudablemente, hay un enorme mérito del FA y su militancia en esta cuarta victoria que, ahora, tendrá que dar respuestas a las barriadas que se la jugaron.
Camilo Techera y Obes
Asesor en comunicación






