
Eran tiempos donde los gobiernos renegaban de las cooperativas de vivienda y acceder a la tierra era una quimera, que se resolvía con luchas y ocupaciones. Si no hubiera mediado tal medida, 34 años atrás, el barrio cooperativo 26 de octubre, con 600 viviendas y unas 2500 personas no sería la realidad que es hoy.
Ello costó represión y el pasaje de algún militante por la comisaria. Los festejos dan cuenta que nada llovió del cielo.








