
En una América Latina fragmentada y con avances de la derecha; Colombia y Venezuela pedirían incorporarse al Mercosur; para Venezuela sería su reincorporación.
El pasado 21 de marzo, Gustavo Petro, entregó la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños (CELAC), a Uruguay. CELAC es una instancia de integración y diálogo regional que agrupa a 33 países de América Latina y el Caribe.
Lo novedoso fue el funcionamiento del primer “foro de alto nivel” entre la CELAC y África. Solo estuvieron presentes los presidentes Petro, Lula Da Silva y Orsi. El resto de países, bajándole el precio a la cumbre, asistió con segundas líneas.
Lula Da Silva, señaló algo contatable: que con países divididos no hay “posibilidades” frente a las grandes potencias.

Tras asumir, el presidente uruguayo, según consigna La Diaria expresó que “buscará promover el diálogo” y “fortalecer la cooperación”, así como “avanzar en aquellas áreas donde el consenso debe traducirse en resultados concretos.
La declaración final, cargada de buenas intenciones, no se expresó sobre el bombardeo a Venezuela y sobre la situación en Cuba se desmarcaron los países incondicionales de los EE.UU como Argentina, El Salvador, Ecuador, etc.




